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  La Fe Bahá'í y las profecías

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La tabla de Bahá'u'lláh a los Cristianos 

Bahá'u'lláh sobre el Sello de los Profetas
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

EXPLICACIÓN DE BAHA'U'LLÁH SOBRE EL "SELLO DE LOS PROFETAS"


"No hay Dios sino el Único Dios, y todos los Mensajeros, desde el principio hasta el Sello de los Profetas (Muhammad) por parte del Único y Verdadero! (Dios)"

-Abdu'l-Bahá, Tablas del Plan Divino, pág. 79


 

Bahá'u'lláh escribió:

 "¡cuántos son los que, por no haber comprendido su significado, permitieron que el término "Sello de los Profetas" oscureciera su entendimiento y les privase de la gracia de todos Sus numerosos dones! ¿No declaró Muhammad mismo: "Yo soy todos los Profetas"? ¿No ha dicho, como ya hemos mencionado: "Soy Adán, Noé, Moisés y Jesús"? ¿Por qué Muhammad, esa Belleza inmortal, Quien ha dicho "Soy el primer Adán", ha de ser incapaz de decir también "Soy el último Adán"? Pues así como Él se consideraba a Sí mismo el "Primero de los Profetas" -es decir, Adán- del mismo modo es aplicable el título "Sello de los Profetas" a aquella Divina Belleza. Es sin duda obvio que, al ser el "Primero de los Profetas", es Él también su "Sello".

 
El misterio de este tema ha sido en esta Dispensación una dura prueba para toda la humanidad. Mira cuántos son los que, aferrándose a estas palabras, no han creído en Aquel Que es su verdadero Revelador. Nuestra pregunta es: ¿Qué supone esta gente al referirse a Dios -¡glorificado sea Su nombre!- que significan los términos "primero" y "último"? Si afirman que tales términos hacen referencia a este universo material, ¿cómo ha de ser posible, cuando manifiestamente el orden visible de las cosas todavía existe? Antes bien, en este caso, "primero" no quiere decir otra cosa que "último", y "último" nada más que "primero".

Así como en el "Principio que no tiene principio" es verdaderamente atribuible el término "último" a Aquel Que es el Educador de lo visible y lo invisible, del mismo modo son aplicables a Sus Manifestaciones los términos "primero" y "último", Quienes son, a la vez, los Exponentes del "primero" y del "último". Mientras que están establecidos en la sede del "primero", ocupan el trono del "último". Si se hallase un ojo perspicaz, fácilmente captaría que los exponentes del "primero" y del "último", de lo "manifiesto" y lo "oculto", del "principio" y del "sello" no son otros que estos santos Seres, estas Esencias del Desprendimiento y Almas divinas. Y si te remontaras en el sagrado reino de "Dios estaba solo; no había nadie sino Él", encontrarías que en aquella Corte todos esos nombres son del todo inexistentes y completamente olvidados. Ya no estarían tus ojos oscurecidos por esos velos, esos términos y alusiones. ¡Cuán sublime y etérea es esa posición, a la que hasta Gabriel, sin guía, no podrá nunca llegar, ni el Ave del Cielo, sin ayuda, podrá jamás alcanzar!" 

-Bahá'u'lláh, Kitab-i-Iqán (Libro de la Certeza), pág. 162-164