[an error occurred while processing this directive]
![]() |
![]() |
| |
La Fe Bahá'í y las profecías |
|
Indice de Temas El Fundamento inmutable Investigación independiente
El Libro de Daniel 11vo Capítulo del Apocalipsis de San Juan 12vo capítulo del Apocalipsis de San Juan El Verdadero Significado de las Profecías Relacionadas al Retorno de Cristo El retorno de Cristo del cielo La tabla de Bahá'u'lláh a los Cristianos Bahá'u'lláh sobre el Sello de los Profetas
|
PROFECÍAS CUMPLIDAS DEL VIEJO TESTAMENTO. LIBRO DE DANIEL "Todos los pueblos del mundo aguardan la aparición al mismo tiempo de dos Manifestaciones; todos esperan el cumplimiento de esta promesa. En la Biblia los judíos encuentran la promesa de la aparición Yahvéh de los Ejércitos y del Mesías. En el evangelio está prometido el retorno de Cristo y de Elías. En la religión de Mahoma se halla la promesa referente al Mahdí y al Mesías; y lo mismo ocurre en la revelación de Zoroastro y en otras religiones.... ...El hecho esencial es que todas las religiones contienen la promesa de dos Manifestaciones sucesivas. Según estas profecías en la época de estas dos Manifestaciones la tierra se transformará, el mundo de la existencia se renovará, y los seres vestirán nuevas prendas. La justicia y la verdad anegarán el mundo; la enemistad y el odio desaparecerán; se desvanecerán todas las causas de división que separan a pueblos, razas y naciones; y aparecerá cuanto sea causa de unión, armonía y concordia. Los negligentes se despertarán, los ciegos verán, los sordos oirán, los mudos hablarán, los enfermos sanarán, y los muertos se levantarán. La guerra dará paso a la paz, la enemistad será conquistada por el amor; las causas de disputas y refriegas serán erradicadas por completo; y la verdadera felicidad alcanzada. El mundo llegará a ser el espejo del Reino Celestial; la humanidad será el Trono de la Divinidad. Todas las naciones se convertirán en una; todas las religiones se unirán; todos los hombres llegarán a formar parte de una sola familia y de un mismo parentesco. Todas las regiones de la tierra se convertirán en una sola nación; desaparecerán las supersticiones provocadas por cuestión de raza, patria, lengua, política y personalidades. Todos los hombres alcanzarán la vida eterna bajo la sombra de Yahvéh de los Ejércitos. Ahora, con arreglo al testimonio de los libros sagrados, debemos probar que las dos Manifestaciones citadas ya han venido. Puesto que deseamos pruebas procedentes de las escrituras, deberemos fundar nuestras inferencias en las palabras expresas de los profetas. Pues bien, en el libro de Daniel se hace mención de un período de setenta semanas que, arrancando de la reconstrucción de Jerusalén, culminaría en el martirio de Cristo, con el que se cumple el sacrificio y destrucción del altar. Se trata de una profecía acerca de la revelación de Cristo. Las setenta semanas comienzan con la restauración y reconstrucción de Jerusalén. Señalemos que fueron cuatro los edictos promulgados por tres reyes relativos a la reconstrucción del Templo. El primer edicto, según el testimonio del primer capítulo de Esdras, corresponde al edicto promulgado por Ciro en el año 536 a.C. El segundo edicto de reconstrucción del templo es el promulgado por Darío de Persia en el año 519 a.C.; hace referencia a ello el capítulo sexto de Esdras. El tercero es el dictado por Artajerjes el séptimo año de su reinado; a ello alude el capítulo séptimo de Esdras. Finalmente, el cuarto es el de Artajerjes fechado en el año 444 a.C., tal como recoge el segundo capítulo de Nehemías. Sin embargo, Daniel se refiere al tercer edicto, promulgado el año 457 a.C. En efecto, setenta semanas representan cuatrocientos noventa días, y cada día -según el texto del libro sagrado- equivalen a un año. Así en la Biblia se dice "el Día del señor es un año". Por tanto, cuatrocientos noventa días equivale a cuatrocientos noventa años. El tercer edicto de Artajerjes fue promulgado cuatrocientos cincuenta y siete años antes del nacimiento de Cristo, en tanto que Cristo cuando fue martirizado y ascendió a los cielos tenía treinta y tres años de edad. Si se suman treinta y tres años a cuatrocientos cincuenta y siete, se obtiene cuatrocientos noventa, cifra coincidente con el plazo anunciado por Daniel para la manifestación de Cristo. Por otro lado, el vigésimo quinto versículo del noveno capítulo del libro de Daniel, el mismo hecho aparece reflejado diferentemente en forma de siete semanas y sesenta y dos semanas, lo cual en apariencia vendría a contradecirse con lo que llevamos dicho. Muchos, perplejos ante estas discrepancias, han tratado de reconciliar las dos aseveraciones. ¿Cómo es posible por un lado que sea correcta la cifra de setenta semanas, y también, por otro lado, la de sesenta y dos semanas y siete semanas? Daniel menciona en realidad dos períodos. El primero de ellos comenzó con la orden de reconstrucción de Jerusalén que Artajerjes da a Esdras, fecha a la que se refieren las sesenta y dos semanas, y concluyó con el martirio de Cristo, cuando el sacrificio y la oblación cesaron. El segundo período, mencionado en el versículo vigésimosexto, significa que desde la terminación de la reconstrucción de Jerusalén hasta la ascensión de Cristo, habrían de transcurrir sesenta y dos semanas. Las siete semanas representan la duración de la reconstrucción de Jerusalén, para la que fueron necesarios cuarenta y nueve años. Sumadas estas siete semanas a las sesenta y dos mencionadas se obtiene sesenta y nueve semanas. En la última semana tuvo lugar la ascensión de Cristo. De esta manera se completan las setenta semanas y no se da contradicción alguna. Ahora que la manifestación de Cristo ha sido probada mediante las profecías de Daniel, probemos asimismo las manifestaciones de Bahá'u'lláh y del Báb. Recordemos que hasta hace poco hacíamos uso de pruebas racionales y que ahora debemos emplear pruebas fundadas en la tradición de la Escritura. En el octavo capítulo del libro de Daniel, versículo trece, se dice: "Entonces oí a un santo que hablaba y otro de los santos preguntó al que hablaba: ¿Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio y la abominación de la desolación que entregan el santuario y el ejército para ser pisoteados?" Y el le respondió "Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado". "Pero él me dijo... porque la visión se refiere al tiempo del fin". En otras palabras, ¿cuánto tiempo persistirá este infortunio, ruina, humillación y degradación extremas?, o sea ¿cuándo será el amanecer de la Manifestación? Entonces él respondió "Dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado". En definitiva, el pasaje se refiere a un período de dos mil trescientos años, por cuanto en el texto bíblico cada día cuenta como un año. Según eso, desde la fecha de promulgación del edicto de Artajerjes por el que se ordenaba la restauración de Jerusalén hasta el nacimiento de Cristo transcurren 456 años; y desde el nacimiento de Cristo hasta el día de la manifestación del Báb median 1844 años. Cuando se suman 456 años a esta última cifra se obtienen 2.300 años. Es decir, el cumplimiento de la visión de Daniel se verificó el año 1844 d.C., año de la manifestación del Báb, de conformidad con el texto del propio Daniel. Reflexiona con qué precisión queda determinado el año de la manifestación; no cabe noticia más explícita que ésta. En el evangelio de Mateo, capítulo 24, versículo 3, Cristo dice claramente que lo que Daniel quería expresar con esta profecía era la fecha de la manifestación. El versículo reza así: "Y estando Él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: 'Dinos ¿cuándo serán estas cosas y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?'" Una de la explicaciones que dio como respuesta fue la siguiente: "Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación de la desolación de la que habló el profeta Daniel, el que lea que lo entienda". Con esta respuesta les remitió al capítulo octavo del libro de Daniel, añadiendo que quien lo lea comprenderá que ése era el tiempo anunciado. Reflexiona cuán claramente se hace mención de la manifestación del Báb en la Biblia y en el evangelio. Para concluir, expliquemos la fecha de la manifestación de Bahá'u'lláh según la Biblia... ...Dicha fecha se calcula de acuerdo con el año lunar, a partir de la misión de Mahoma y de la hégira. La razón de ello estriba en que en la religión de Mahoma el calendario lunar tiene vigencia, como también la tiene en todos los mandamientos relativos a la adoración. En Daniel, capítulo 12, versículo 6, se dice: "Y dijo uno al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río: ¿Cuándo será el fin de estas maravillas? Y oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, el alzó su diestra y su siniestra al cielo, y juró por el que vive por los siglos, que será por tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas serán cumplidas". Como ya se ha explicado el significado de un día, no es necesario que nos extendamos más sobre el tema. Recordemos brevemente que un día del Padre cuenta por un año, y en cada año hay doce meses. De modo que tres años y medio suman cuarenta y dos meses, a su vez equivalentes a mil doscientos setenta días. El Báb, el precursor de Bahá'u'lláh, apareció en el año 1260 de la hégira, según el cómputo islámico. Más adelante, en el versículo 11, se dice: "Y desde el tiempo en que el sacrificio continuo sea suprimido hasta la abominación de la desolación, habrá mil doscientos noventa días. Bienaventurado el que espere y llegue a mil trescientos treinta y cinco días". El comienzo de este cómputo lunar hay que retrotraerlo a la proclamación de la misión profética de Mahoma en el país de Hijáz, acontecimiento que tuvo lugar tres años después del comienzo de la misión propiamente dicha. En efecto, al principio la condición profética de Mahoma se mantuvo en secreto. Tan sólo estaban enterados de ella Khadíjah e Ibn Nawfal. Pasados tres años la declaración se hizo pública... En el año 1290 después de la proclamación de Mahoma, Bahá'u'lláh dio a conocer su propia manifestación." |