
Si hay un concepto que se destaca en las enseñanzas de la Fe es el de la unidad. Este énfasis en la unidad y unicidad existe a todos los niveles, desde sus enseñanzas acerca de Dios hasta sus principios sociales. Incluso la práctica y la administración de la Fe Bahá'í reflejan este concepto. Es la única entre las grandes religiones independientes del mundo que ha preservado su unidad esencial.
Los Bahá'ís siguen las enseñanzas de Bahá'u'lláh, el Profeta-Fundador de la Fe Bahá'í. Bahá'u'lláh (1817- 1892) es para los Bahá'ís el más reciente en la sucesión de Mensajeros de Dios, que se extiende en el pasado más allá del tiempo conocido e incluye a Abraham, Moisés, Krishna, Buda, Zoroastro, Cristo, Mahoma y el Báb.
Los Bahá'ís creen que hay un solo Dios y que las sucesivas revelaciones de Su voluntad a través de Sus Mensajeros han sido las principales fuerzas civilizadoras en la historia.
El tema central del mensaje de Bahá'u'lláh es que la humanidad es una sola raza y que ha llegado el día para su unificación en una sociedad mundial. La tierra es un solo país y la humanidad sus ciudadanos - escribió Bahá'u'lláh. A través de un proceso irresistible, las barreras tradicionales de raza, clase, credo y nación se están derrumbando, lo que a su tiempo dará lugar a una civilización universal.
El principal desafío al que se enfrenta la gente de este planeta, creen los Bahá'ís, es el de aceptar como un hecho la unidad de toda la raza humana y trabajar hacia la creación de una civilización mundial unificada.
Las enseñanzas bahá'ís han sido comentadas por personas como Leo Tolstoy, Arnold Toynbee, Renán o Eduard Benes. Algunos Baháís ilustres fueron la Reina María de Rumanía, August Forel, Táhirih y - hoy Ken dia - musico Dizzy Gillespie o arquitecto Fariborz Sahba.
Estos principios fueron enunciados por Bahá'u'lláh hace 132 años, sin haber asistido a escuela alguna ni haber tenido contacto con occidentales.
El Báb y sus seguidores fueron perseguidos brutalmente por el clero y el gobierno de Persia, quienes consideraron herética su reivindicación. Fue golpeado, encarcelado y, el 9 de julio de 1850, ejecutado en la ciudad de Tabriz. En los años siguientes, más de 20.000 babís perecieron en una serie de masacres por todo el país al negarse a retractarse de su fe.
Entre los seguidores del Báb había un joven llamado Mírzá Husayn-'Alí, que había nacido en Teherán el 12 de noviembre de 1817. Conocido como Bahá'u'lláh, que significa la Gloria de Dios, fue miembro de una de las grandes familias nobles de Persia.
Al convertirse en seguidor del Báb, Bahá'u'lláh volvió la espalda a la riqueza y los privilegios y, como otros seguidores, se convirtió en víctima de la cruel persecución. En 1852 fue encarcelado y más tarde deportado, inicialmente a Bagdad. Allí, en 1863, anunció que él era el prometido predicho por el Báb.
En su reivindicación, Bahá'u'lláh explicó que todas las grandes religiones del mundo habían anunciado un día en que la paz y la justicia serían establecidas en todo el planeta. Los anteriores Mensajeros de Dios - como Abraham, Krishna, Moisés, Zoroastro, Buda, Cristo, Mahoma y el Báb - prepararon conscientemente a la humanidad para este día, igual que los educadores preparan a sus alumnos para estudios cada vez más complejos. Para los Bahá'ís, la aparición de Bahá'u'lláh cumple la promesa de todas las sagradas escrituras del mundo. Sus seguidores son conocidos como Bahá'ís.
Como prisionero del Imperio Otomano, fue enviado desde Bagdad a Constantinopla (Estambul), después a Adrianópolis (Edirne) y finalmente a la ciudad-prisión de Akka (San Juan de Acre), en Tierra Santa, donde llegó en 1868. El Centro Mundial Bahá'í está situado en las ciudades gemelas de Haifa y Akka, en el Israel actual. Desde sus días en Bagdad hasta su fallecimiento cerca de Akka en 1892, Bahá'u'lláh escribió cientos de cartas y libros. Estas obras componen las principales escrituras de la Fe Bahá'í. En estos textos se encuentran los principios, enseñanzas, oraciones y leyes que guían a la comunidad de sus seguidores.
Los Bahá'ís creen que Bahá'u'lláh estableció un nuevo Convenio entre Dios y la humanidad acorde con la madurez actual de la raza humana. La evidencia más tangible de este Convenio es la forma de sucesión en el liderazgo delineada por Bahá'u'lláh, un sistema que es único en la historia religiosa y que asegura la protección de la unidad de la comunidad bahá'í.
Antes de su fallecimiento, Bahá'u'lláh escribió su voluntad y testamento y nombró a su hijo mayor, 'Abdu'l- Bahá (1844-1921), como lider de la Fe Bahá'í. Los escritos de 'Abdu'l-Bahá también son reconocidos como fuente autorizada de las enseñanzas. Hacia el final de su vida realizó diversos viajes por Europa y Norteamérica para proclamar el mensaje de Bahá'u'lláh; en dichos viajes pronunció innumerables conferencias en universidades, iglesias, sinagogas, colegios, centros culturales y reuniones de gentes de alto rango. Sus declaraciones atrajeron la atención de muchas personas sobresalientes, como Khalil Gibrán.
'Abdu'l-Bahá, a su vez, nombró a su nieto mayor, Shoghi Effendi (1896-1957), el "Guardián de la Fe" y su sucesor. Él guió a la comunidad bahá'í desde 1921 hasta 1957. Con el fallecimiento de Shoghi Effendi, la línea de guías hereditarios finalizó. En 1963, siguiendo instrucciones escritas de Bahá'u'lláh, 'Abdu'l-Bahá y Shoghi Effendi, se celebró una convención internacional en el Centro Mundial bahá'í en Haifa para elegir la primera Casa Universal de Justicia.
Elegida cada cinco años por los miembros de las Asambleas Espirituales Nacionales, la Casa Universal de Justicia dirige los asuntos espirituales y administrativos de la comunidad mundial bahá'í. Dotada por Bahá'u'lláh con autoridad para legislar sobre los asuntos no mencionados en las escrituras Bahá'ís, la Casa Universal de Justicia es la institución que mantiene unificada y flexible a la comunidad, capaz de responder a las necesidades y condiciones de un mundo siempre cambiante.